El precio de la soja cayó 10% en solo dos semanas en el mercado local y se ubicó en mínimos desde de julio del año pasado

17 de abril de 2026

El precio de la soja cayó 10% en solo dos semanas en el mercado local y se ubicó en mínimos desde de julio del año pasado

Su valor se ubica en torno a los $430.000 la tonelada, un 22% por debajo del promedio para esta época del año si se ajusta por inflación. En contraposición, el precio internacional de la harina de soja subió un 16% en lo que va del año.

Una fuerte presión bajista en el mercado internacional, combinada con el avance incipiente de la cosecha local, provocó una caída del 10% en el precio de la soja en las últimas dos semanas. La cotización en el mercado de Rosario se ubicó en torno a los 430.000 pesos por tonelada, alcanzando su nivel más bajo desde julio del año pasado. Este descenso genera una considerable preocupación en el sector agropecuario, ya que ocurre en un momento clave del año, cuando los productores comienzan a recolectar la oleaginosa y necesitan liquidar parte de su producción para afrontar costos y planificar la próxima siembra.

El principal factor detrás de esta caída es el panorama de abundante oferta a nivel global. Los mercados internacionales, con el de Chicago como principal referencia, han reaccionado ante las proyecciones de cosechas muy favorables en los principales países productores. Específicamente, se espera una producción récord en Brasil, el mayor productor y exportador mundial, lo que aumenta la competencia para la soja argentina. Esta sobreoferta del hemisferio sur ejerce una presión directa sobre las cotizaciones internacionales, un efecto que se traslada de manera inmediata a los precios internos de Argentina.

A nivel local, el escenario es complejo y presenta sus propias particularidades. Aunque la cosecha 2025/2026 ha comenzado, su avance se ha visto significativamente demorado por las intensas y sucesivas lluvias registradas durante abril en gran parte de la región productiva. A mediados de mes, el progreso de la recolección era notablemente inferior al promedio histórico para esta fecha, lo que genera un cuello de botella logístico y una tensión entre los productores y la industria. Si bien el retraso limita la oferta inmediata de grano, la expectativa de que el volumen completo de la cosecha eventualmente llegará al mercado mantiene los precios deprimidos.

Esta situación tiene implicaciones directas para la economía nacional. Una baja en el precio del principal producto de exportación del país significa un menor ingreso de divisas, un recurso fundamental para fortalecer las reservas del Banco Central y sostener la estabilidad cambiaria. Aunque las proyecciones totales de exportaciones del sector agrícola para 2026 se mantienen optimistas, esta caída de precios podría afectar el volumen final de liquidación si los productores deciden retener la venta de sus granos a la espera de una mejora en las cotizaciones.

De cara al futuro, los analistas observan un panorama desafiante en el corto plazo. La atención estará puesta en la evolución del clima en Argentina, que determinará la velocidad con que se pueda reanudar y generalizar la cosecha. Asimismo, será crucial monitorear la demanda de China, el principal comprador de soja del mundo, y la consolidación final de los volúmenes de producción en Brasil. Para los productores argentinos, la estrategia de venta será determinante para la rentabilidad de una campaña marcada por la incertidumbre climática y la presión de un mercado global sobreabastecido.

Source: clarin

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The World Dispatch

Source: World News API