Por las lluvias, la cosecha de soja en la zona núcleo ya presenta una demora histórica

17 de abril de 2026

Por las lluvias, la cosecha de soja en la zona núcleo ya presenta una demora histórica

Recién se lleva recolectado el 25% del área sembrada, cuando el promedio histórico para esta fecha es del 55%. Los rindes registrados muestran gran disparidad, pero el promedio se ubica por encima de lo esperado.

Las persistentes e intensas lluvias de abril han provocado una demora histórica en la cosecha de soja en la zona núcleo del país, generando una creciente preocupación en todo el sector agrícola. Según informes de las principales bolsas de cereales, el avance de la recolección apenas alcanza el 25% del área, una cifra drásticamente inferior al promedio del 55% que se registra habitualmente para esta fecha. Esta parálisis, causada por la imposibilidad de ingresar la maquinaria a los campos anegados, amenaza no solo el volumen final de la producción sino también la calidad de la oleaginosa, un pilar fundamental para la economía argentina.

El fenómeno climático ha sido implacable durante todo el mes. En los primeros días de abril, vastas áreas de la región pampeana recibieron el equivalente a la totalidad de las precipitaciones esperadas para el mes completo, con registros que en algunas localidades superaron los 150 y 200 milímetros. Esta situación se ha visto agravada por la alta humedad ambiental, la escasa radiación solar y el rocío permanente, condiciones que impiden que los suelos se sequen y que los granos alcancen la humedad adecuada para ser trillados. El mal estado de los caminos rurales, muchos de ellos intransitables, añade una capa de complejidad logística para trasladar lo poco que se logra cosechar.

Las consecuencias directas en los cultivos ya son visibles y preocupan a los productores. Los técnicos advierten sobre un riesgo elevado de deterioro en la calidad de los granos. Se han comenzado a reportar problemas de rebrotes en las plantas, manchado de granos y una marcada heterogeneidad en los lotes, con vainas secas y verdes en una misma planta, lo que complica y encarece el proceso de cosecha. El retraso prolongado aumenta el riesgo de apertura de vainas y la proliferación de hongos, lo que podría resultar en mermas significativas del rendimiento y castigos en el precio final de la mercadería.

A pesar de este panorama sombrío, los primeros datos de rendimiento obtenidos en las áreas donde se ha podido avanzar ofrecen una nota de optimismo. En zonas puntuales de la región núcleo, los rindes iniciales han superado las expectativas e incluso los promedios históricos, ubicándose por encima de los 40 quintales por hectárea. Esta performance inicial es el principal factor por el cual las estimaciones de producción a nivel nacional, proyectadas en torno a las 48 millones de toneladas, aún no han sido recortadas por las bolsas de cereales, aunque se mantienen bajo estricta revisión.

El futuro inmediato de la campaña de soja está atado a la evolución del clima. Los pronósticos a corto plazo no son alentadores y anticipan la continuidad de la inestabilidad con nuevas probabilidades de lluvia para los próximos días. Cada día que pasa con las cosechadoras detenidas aumenta la incertidumbre y el riesgo de que una campaña que prometía ser muy buena se vea severamente afectada. El sector contiene la respiración, esperando una ventana de tiempo seco que permita reanudar las labores y rescatar la mayor parte posible de la producción antes de que las pérdidas se vuelvan irreversibles.

Source: clarin

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The World Dispatch

Source: World News API