Miles de libaneses intentan volver a casa tras la tregua con Israel

17 de abril de 2026

Miles de libaneses intentan volver a casa tras la tregua con Israel

Hezbolá, la milicia apoyada por Irán, no ha mencionado el alto el fuego de 10 días, pero parece estar cumpliéndolo. La tregua podría eliminar un obstáculo en las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán.

Una calma frágil se ha instalado en partes del Líbano. Esto ha permitido a miles de familias desplazadas emprender un cauteloso regreso a casa. La vuelta se produce tras una tregua mediada por Estados Unidos entre Líbano e Israel, que entró en vigor el 16 de abril. Este cese de hostilidades de 10 días supone una pausa en un conflicto devastador que se intensificó a principios de marzo, matando a más de dos mil personas en Líbano y desplazando a más de un millón, aproximadamente una quinta parte de la población del país. A pesar del alto el fuego, una profunda incertidumbre envuelve el regreso, pues muchos vuelven para encontrar sus hogares y vecindarios destruidos e inhabitables.

La guerra reciente es una reanudación de los combates a gran escala que comenzaron a finales de 2023. Un alto el fuego anterior, en noviembre de 2024, fracasó. Israel realizó ataques casi a diario mientras Hezbolá reconstruía su capacidad militar. La última escalada, parte de un conflicto regional más amplio vinculado a las tensiones con Irán, incluyó intensos ataques aéreos y operaciones terrestres israelíes en el sur de Líbano, los suburbios del sur de Beirut y el valle de la Bekaa. Hezbolá respondió con ataques de cohetes y drones. El conflicto ha creado una grave crisis humanitaria, con cientos de miles de personas viviendo en refugios superpoblados y con infraestructuras esenciales destruidas, incluidos los puentes sobre el río Litani.

Según los términos del acuerdo actual mediado por EE. UU., Israel y Líbano se comprometieron a detener las operaciones militares ofensivas. El objetivo es permitir negociaciones hacia una paz más permanente. El acuerdo, formalmente entre los dos Estados, estipula que Líbano tomará medidas para prevenir ataques de Hezbolá y otros grupos no estatales. Sin embargo, Hezbolá, que no es parte formal de la tregua, ha declarado que responderá a cualquier violación. Su aceptación condicional plantea dudas sobre la estabilidad del alto el fuego. Las fuerzas israelíes siguen desplegadas en el sur del Líbano y sus mandos se han reservado el derecho a actuar en defensa propia, lo que se suma a la precariedad de la situación.

Inmediatamente después de la tregua, las carreteras hacia el sur se atascaron con vehículos cargados de colchones y pertenencias. Los civiles, ansiosos por regresar, ignoraron las advertencias de las autoridades libanesas de esperar. Los coches hicieron filas de kilómetros en los cruces improvisados sobre el río Litani, reparados a toda prisa tras los bombardeos israelíes. Para muchos, el regreso es descorazonador, con pueblos enteros y distritos urbanos reducidos a escombros. El olor a muerte flota en el aire de algunos suburbios de Beirut, y el inmenso trauma psicológico de meses de violencia y desplazamiento pesa enormemente sobre la población.

La comunidad internacional, incluidos Estados Unidos y las naciones europeas, ha celebrado la tregua como una oportunidad clave para la diplomacia y la ayuda humanitaria. Los próximos días serán cruciales para determinar si esta frágil pausa puede convertirse en una paz más duradera. Se espera que las futuras negociaciones aborden los polémicos asuntos de la retirada de las tropas israelíes y el desarme de Hezbolá. El objetivo es establecer a las Fuerzas Armadas Libanesas como la única fuerza de seguridad en el sur. Sin embargo, con informes de violaciones tempranas del alto el fuego y una profunda desconfianza en todas las partes, el camino hacia una estabilidad duradera sigue lleno de desafíos.

Source: nytimes

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The World Dispatch

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