Caminar 45 minutos después de los 50 ayuda, pero dos expertos advierten qué falta para frenar el envejecimiento

16 de abril de 2026

Caminar 45 minutos después de los 50 ayuda, pero dos expertos advierten qué falta para frenar el envejecimiento

Con el paso de los años, frenar el envejeciemiento no se logra con solo un hábito ni en una sola rutina saludable. Las caminatas suman, pero no alcanzan por sí solas para sostener la vitalidad en el tiempo.

Caminar se ha consolidado como un hábito fundamental para la salud después de los 50 años, con recomendaciones que a menudo citan una caminata diaria de 45 minutos como una meta ideal. Esta actividad de bajo impacto es accesible y ofrece beneficios comprobados, como la mejora de la salud cardiovascular, el control de la presión arterial y una reducción en el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas. Además, salir a caminar contribuye a mantener la flexibilidad, mejorar el estado de ánimo y reducir los niveles de estrés. Para muchas personas, representa una forma realista y sostenible de iniciar un estilo de vida más activo sin someter al cuerpo a rutinas extremas o de alto impacto.

Sin embargo, en el debate sobre cómo frenar el proceso de envejecimiento de una manera más integral, diversos especialistas advierten que la caminata por sí sola no es suficiente. El principal argumento es que, si bien el ejercicio aeróbico como caminar es excelente para el corazón y el sistema circulatorio, no aborda de manera efectiva dos de los cambios fisiológicos más significativos que acompañan a la edad: la sarcopenia, que es la pérdida progresiva de masa y fuerza muscular, y la disminución de la densidad ósea, que puede derivar en osteoporosis. Estos factores son determinantes para mantener la autonomía, el equilibrio y prevenir caídas, una de las principales causas de lesiones graves en adultos mayores.

Por esta razón, los expertos insisten en la necesidad de complementar la rutina de caminata con entrenamiento de fuerza. A partir de los 30 años, el cuerpo comienza a perder masa muscular de forma natural, un proceso que se acelera con el paso de las décadas. Incorporar ejercicios de fuerza al menos dos veces por semana ayuda a contrarrestar esta tendencia, permitiendo conservar y hasta ganar músculo. Este tipo de entrenamiento no solo fortalece el cuerpo, sino que también estimula el metabolismo, lo que facilita el control del peso, y aumenta la densidad de los huesos.

Un programa de ejercicios completo para personas mayores de 50 años debería, por tanto, ser un equilibrio entre la actividad cardiovascular y el fortalecimiento muscular. No es necesario levantar grandes pesas; los entrenamientos de fuerza pueden adaptarse a cada persona utilizando bandas de resistencia, el propio peso corporal o mancuernas ligeras. Movimientos funcionales como sentadillas, flexiones o levantamiento de pesos moderados son altamente efectivos para mantener la fuerza necesaria en las actividades diarias, desde cargar las compras hasta levantarse de una silla sin dificultad.

En definitiva, la perspectiva actual sobre un envejecimiento saludable ha evolucionado de simplemente "moverse más" a "moverse de forma más inteligente". Las caminatas diarias de 45 minutos siguen siendo una base excelente y muy recomendable para la salud general. No obstante, para construir una verdadera barrera contra la fragilidad y la pérdida de funcionalidad asociadas a la edad, el siguiente paso es integrar de manera consciente y regular el entrenamiento de fuerza. Consultar con un profesional de la salud o un entrenador puede ayudar a diseñar una rutina segura y efectiva que combine ambas disciplinas, asegurando así una mejor calidad de vida y mayor independencia a largo plazo.

Source: clarin

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The World Dispatch

Source: World News API