El comandante de Artemis II reveloÌ lo que pasoÌ con el baño en el espacio: "El inodoro era maravilloso, pero habiÌa un problema"
16 de abril de 2026
El astronauta de la NASA, Reid Wiseman, dio detalles sobre lo que sucedioÌ con el baño a bordo de la nave Orion.
En la reciente misión Artemis II, que llevó a cuatro astronautas en un viaje de diez días alrededor de la Luna, un componente esencial para la vida a bordo se convirtió en un inesperado foco de atención: el inodoro. Tras el exitoso regreso de la tripulación, el comandante de la misión, Reid Wiseman, de la NASA, abordó los persistentes rumores sobre los problemas con el sistema de gestión de residuos de la nave Orion, ofreciendo una perspectiva matizada sobre el desafío. "El inodoro era maravilloso, pero había un problema", declaró Wiseman, resumiendo una situación que ilustra las complejidades de la vida en el espacio profundo.
El problema no residía en el diseño fundamental del retrete, conocido formalmente como el Sistema Universal de Gestión de Residuos (UWMS, por sus siglas en inglés), sino en un subsistema crítico. Poco después del lanzamiento el 1 de abril de 2026, los tripulantes notaron una luz de advertencia intermitente. El inconveniente inicial, relacionado con un ventilador atascado, fue resuelto en órbita gracias a la intervención de la astronauta Christina Koch, quien se ganó el apodo de "plomera espacial" tras solucionar el desperfecto con la ayuda del control de misión en Houston. Sin embargo, los contratiempos con el sistema sanitario continuaron a lo largo de la histórica travesía.
A pesar de la reparación inicial, la tripulación enfrentó dificultades con el sistema de ventilación diseñado para evacuar la orina pretratada al espacio. Esto generó preocupaciones sobre la posible formación de hielo en las líneas de ventilación y, en ocasiones, la aparición de olores perceptibles dentro de la cápsula. Estos fallos obligaron a los astronautas a utilizar de forma intermitente sistemas de contingencia, como bolsas y contenedores especiales, para la recolección de orina. La situación fue un recordatorio constante de que, en el entorno aislado y de microgravedad del espacio, incluso los sistemas más básicos de soporte vital son complejos y su fallo puede tener implicaciones significativas para la higiene y la moral de la tripulación.
La misión Artemis II fue el primer vuelo de prueba con tripulación del programa Artemis de la NASA, diseñado para validar los sistemas de la nave Orion en un entorno de espacio profundo antes de intentar un alunizaje en futuras misiones. Para esta travesía, que marcó el regreso de la humanidad a las inmediaciones de la Luna después de más de 50 años, la NASA invirtió aproximadamente 23 millones de dólares en el desarrollo de un inodoro compacto y avanzado, diseñado para ser más cómodo, especialmente para las mujeres astronautas, y para funcionar en un espacio reducido. Los problemas encontrados, por tanto, proporcionan datos cruciales para los ingenieros de cara a las próximas misiones, incluyendo el esperado alunizaje de Artemis III.
Tras el regreso seguro de la tripulación el 10 de abril de 2026, la NASA analizará exhaustivamente el rendimiento del Sistema Universal de Gestión de Residuos. Comprender la causa raíz del problema de ventilación, ya sea por una reacción química imprevista con los productos de pretratamiento de residuos o por la física de los fluidos en el vacío, será fundamental para garantizar la fiabilidad de los sistemas de soporte vital en misiones de mayor duración. Las lecciones aprendidas con el inodoro de Orion no solo serán clave para volver a la Luna, sino también para los planes a largo plazo de establecer una presencia humana sostenible en el satélite y, eventualmente, aventurarse en viajes aún más largos hacia Marte.
Source: clarin