Todo lo que Trump necesita conseguir para que su acuerdo con Irán sea mejor que el de Obama

16 de abril de 2026

Todo lo que Trump necesita conseguir para que su acuerdo con Irán sea mejor que el de Obama

El presidente de EEUU tiene que demostrar que merecieron la pena los elevados costes de la guerra. En Irán, se trata de elegir entre la gratificación inmediata o la diferida Trump anuncia que Israel y Líbano han acordado un alto el fuego de 10 días a partir de esta noche Si en los próximos días se reanudan las conversaciones de Islamabad entre Irán y EEUU, Donald Trump tendrá que superar dos importantes obstáculos políticos. El primero, demostrar que el acuerdo conseguido es mejor que el firmado en 2015 por Barack Obama, del que Trump se retiró en 2018. El segundo, demostrar que el pacto es mejor que el ofrecido en febrero en Ginebra, antes de que iniciara su guerra. Trump también tendrá que demostrar que Irán no obtiene ninguna ventaja permanente en el control del tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz. Estos son los criterios y claves a los que su equipo negociador prestará especial atención. De lo contrario, el presidente de EEUU habrá infligido un daño gigantesco a la economía mundial cuando había alternativas menos costosas, en vidas y en recursos. Por supuesto, el acuerdo que salga de Islamabad y las 159 páginas del Plan de Acción Integral Conjunto de 2015 (PAIC), fruto de un momento específico, no pueden ser idénticos por lo mucho que ha cambiado desde entonces el programa nuclear iraní. Además de eso, hay otros temas cuya relevancia hoy es mayor que en 2015, como el programa de misiles balísticos iraní o el control del estrecho de Ormuz . En cierto sentido, sea cual sea el acuerdo de Islamabad, mejorará al PAIC al no incluir cláusulas de caducidad, una de las principales críticas de Trump al tratado firmado por Obama. Aunque el nuevo acuerdo establece plazos para la activación de medidas concretas, en términos generales está diseñado para ser definitivo. A continuación, los puntos conflictivos en los que el equipo de Trump tratará de demostrar avances con respecto a su odiado predecesor demócrata. Qué pasa con el uranio El primero es el enriquecimiento de uranio en Irán. En las conversaciones de Ginebra del 26 de febrero, las dos partes llegaron a una posición provisional en la que el equipo estadounidense, siguiendo instrucciones de Trump, exigía a Irán la suspensión total de enriquecimiento durante 10 años. El iraní Abbas Araghchi, ministro de Exteriores, dijo entonces que tres años era el plazo máximo que aguantaría el sistema iraní. Durante las conversaciones de la semana pasada en Islamabad, EEUU elevó ese plazo a 20 años. Entrevistado por The New York Post, Trump dijo que tampoco le gustaba la oferta de 20 años y que quería una prohibición permanente del enriquecimiento de uranio. En la práctica, nadie sabe cuánto tiempo le llevaría a Irán recomenzar el enriquecimiento, teniendo en cuenta los daños infligidos a sus principales instalaciones. Tras las negociaciones de 2015, Obama concedió a Irán el derecho a enriquecer durante 15 años pero solo al 3,67%, el nivel de pureza requerido para un programa nuclear civil. Aquel acuerdo no concedía explícitamente a Irán ningún derecho legítimo a enriquecer uranio. La segunda cuestión es la reserva de uranio altamente enriquecido de Irán. El PAIC de 2015 limitaba a un máximo de 300 kilos la reserva de uranio iraní al 3,65%. En la actualidad, Irán cuenta con 440,9 kilos de uranio-235 enriquecido al 60%, un nivel que puede enriquecerse rápidamente hasta el grado necesario para armas nucleares (90%). Esta reserva al 60% tiene forma gaseosa (UF6) y está almacenado en contenedores pequeños, de tamaño similar al de una botella de buceo. Irán sostiene que lleva acumulando estas reservas de mayor pureza desde julio de 2019, como moneda de cambio tras el incumplimiento europeo y estadounidense de levantar sanciones, tal y como se había prometido en el acuerdo de 2015. En la reunión del 26 de febrero en Ginebra, Irán se ofreció a “rebajar” estas reservas de uranio altamente enriquecido del 60% al 3,67%, el nivel máximo establecido en el PAIC (un proceso irreversible). El acuerdo de 2015 contenía disposiciones similares para rebajar el enriquecimiento o exportar las reservas excedentes. En Islamabad, EEUU defendió la postura de que todas las reservas salieran de Irán, bajo supervisión estadounidense, de ser posible. No está claro por qué rebajar las reservas dentro de Irán, bajo la supervisión integral del Organismo Internacional de la Energía Atómica, es sustancialmente peor para EEUU que llevarse el uranio fuera de Irán. En Ginebra, Irán ofreció algo más para mejorar la confianza: no construiría una reserva de uranio y solo lo enriquecería a medida que fuera necesario. Un logro que Trump podría proclamar como superior al acuerdo de Obama. ¿Se levantan las sanciones a Irán? La tercera cuestión es el alivio de las sanciones. El acuerdo de 2015 preveía la liberación de activos iraníes congelados en el extranjero por valor de 100.000 millones de dólares [unos 85.000 millones de euros], así como el levantamiento de las restricciones al comercio petrolero de Irán. Se mantenían las restricciones relacionadas con el terrorismo, los abusos contra los derechos humanos y la proliferación de misiles. En Ginebra se acordó levantar más del 80% de las sanciones contra Irán, dejando en vigor las relacionadas con los derechos humanos. Por lo que respecta al levantamiento de sanciones, la Administración Trump tiene una limitación política. En 2015, personajes como el entonces senador Marco Rubio arremetieron contra Obama por su acuerdo. “Irán usará inmediatamente el dinero recibido con el levantamiento de las sanciones para empezar a fortalecer su capacidad militar convencional”, dijo Rubio, que hoy ocupa la cartera de secretario de Estado. “Se convertirá en la principal potencia militar de la región, aparte de EEUU, y encarecerá el coste de nuestras operaciones en la zona”, sostuvo. En consecuencia, Trump quiere imponer algunas restricciones sobre la forma en que Irán pueda gastar el dinero recibido tras el levantamiento de las sanciones. Pero Irán no puede aceptar dichas restricciones y necesita garantías de que el levantamiento de sanciones sea permanente, y no reversible, como en el pasado. En este tema, la falta de confianza entre las dos partes está dificultando llegar a una solución. El futuro de Ormuz Por último, están todos los temas no nucleares, como el apoyo a fuerzas aliadas, los misiles balísticos y, sobre todo, el futuro del estrecho de Ormuz. Trump siempre se quejó de que el PAIC trataba el programa nuclear de Irán de forma aislada, sin abordar el comportamiento general de Irán. ¿Podrá posponer ahora estos temas más generales? ¿O querrá incluirlos de alguna manera en un gran acuerdo? El propio Irán parece dividido sobre la mejor manera de abordar el bloqueo estadounidense contra sus puertos, sin saber si denunciarlo o no como una violación del alto el fuego que debe terminar antes de reanudar las conversaciones en Islamabad. Según el abogado especializado en temas internacionales Ali Nasri, residente en Irán, en el Gobierno del país coexisten dos puntos de vista enfrentados sobre la cuestión del estrecho. Uno de ellos, el más beligerante, aboga por explotar el estrecho para generar ingresos, obtener una indemnización por los daños de guerra, y reafirmar el orgullo nacional. Según la otra perspectiva, el estrecho es una palanca de negociación que en el corto plazo puede servir para conseguir un alto el fuego duradero, el levantamiento de sanciones, y garantías de seguridad. “Más adelante, cuando se atenúe la amenaza y llegue a su fin la presidencia de Trump, un sistema jurídico cuidadosamente elaborado podría allanar el camino para aumentar la autoridad de Irán sobre el paso marítimo”, sugirió Nasri este martes. Para describir la elección a la que se enfrenta Irán, Nasri recurrió a la famosa prueba del malvavisco que en los años 70 le sirvió a la Universidad de Stanford para estudiar la gratificación diferida. “El éxito y el progreso del país en el futuro dependen de nuestra capacidad para gestionar la tentación de la gratificación instantánea y elegir un camino gradual, calculado y de largo plazo”, dijo. Entre el examen que Trump se ha autoimpuesto para superar a Obama y la prueba del malvavisco de Irán. Ahí es donde está, en algún lugar, el sinuoso camino hacia la paz. Traducción de Francisco de Zárate

Tras la reanudación de la campaña de "máxima presión" contra Teherán y con las insinuaciones del propio Donald Trump sobre la proximidad de un nuevo pacto, la pregunta en Washington y otras capitales es qué necesitaría un nuevo acuerdo con Irán para ser considerado "mejor" que el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) de 2015. La Administración Trump ha dejado claro que cualquier nuevo texto debe corregir lo que considera las deficiencias fundamentales del acuerdo negociado durante la presidencia de Barack Obama, un pacto que Trump abandonó en 2018 calificándolo como el "peor acuerdo jamás negociado". El desafío no es menor, dado que el escenario geopolítico y el estado del programa nuclear iraní han cambiado drásticamente en los últimos ocho años.

El primer gran obstáculo para Trump es lograr lo que el acuerdo original no hizo: la permanencia. Una de las principales críticas republicanas al PAIC de 2015 fueron las llamadas "cláusulas de extinción" (sunset clauses), que permitían que algunas restricciones clave sobre el enriquecimiento de uranio y las centrifugadoras expirasen después de 10 a 15 años. Para que Trump pueda declarar una victoria, un nuevo tratado tendría que eliminar esas fechas de caducidad, imponiendo límites permanentes al programa nuclear de Irán y asegurando que el país nunca pueda acercarse legalmente al umbral de un arma nuclear. Esto implicaría no solo restringir el nivel de enriquecimiento, sino también el tamaño de sus reservas de uranio de forma indefinida.

Más allá de la permanencia, un acuerdo "a lo Trump" tendría que expandir su alcance. La Casa Blanca ha insistido en que el pacto de 2015 fue peligrosamente limitado al centrarse exclusivamente en el programa nuclear. Por ello, un nuevo marco debe abordar de manera vinculante el programa de misiles balísticos de Irán, una capacidad que ha seguido desarrollando y que amenaza a los aliados de Estados Unidos en la región. Asimismo, Washington exige compromisos verificables para frenar la influencia regional de Irán, incluyendo el cese del apoyo financiero y militar a grupos como Hezbolá en Líbano o los hutíes en Yemen. Integrar estos elementos, que Teherán siempre ha considerado no negociables y parte de su doctrina de defensa soberana, es quizás el mayor reto diplomático.

Desde la retirada de Estados Unidos del PAIC, Irán ha avanzado significativamente en su programa nuclear, superando con creces los límites del acuerdo original. Ha acumulado uranio enriquecido a niveles cercanos al grado militar (60%) y ha operado centrifugadoras avanzadas, reduciendo drásticamente el tiempo que necesitaría para producir material fisible para una bomba. Esto eleva las apuestas. Cualquier nuevo acuerdo requeriría que Irán no solo detenga estas actividades, sino que revierta sus avances, probablemente enviando al extranjero la totalidad de su uranio altamente enriquecido y desmantelando parte de la infraestructura nuclear que ha construido en los últimos años, un punto que el propio Trump ha mencionado.

Finalmente, el éxito de un nuevo acuerdo dependerá de un régimen de inspección y verificación aún más intrusivo que el establecido en 2015. Esto implicaría un acceso sin precedentes y sin previo aviso para los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) a cualquier instalación, incluidas las militares, donde se sospeche que puedan existir actividades nucleares no declaradas. Tras años de desconfianza y un conflicto reciente que ha incluido ataques a instalaciones nucleares, lograr que Teherán acepte este nivel de escrutinio será una prueba crucial para las negociaciones en curso y para la capacidad de Trump de vender el resultado como una mejora tangible sobre el legado de su predecesor.

Source: eldiario_es

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The World Dispatch

Source: World News API