QueÌ incluye el alto el fuego entre Israel y LiÌbano: los seis puntos del acuerdo anunciado por EEUU
16 de abril de 2026
El documento subraya que ambas partes trabajaraÌn para crear "condiciones propicias para una paz duradera".
Tras semanas de intensa escalada militar en la frontera norte de Israel, Estados Unidos ha anunciado la consecución de un acuerdo de alto el fuego de diez días entre Israel y Líbano. El pacto, alcanzado tras conversaciones directas mediadas por Washington, busca detener las hostilidades que han dejado un saldo de miles de víctimas y desplazados en Líbano y sentar las bases para negociaciones de paz más amplias. El cese de las operaciones militares, que entró en vigor en las últimas horas, representa un esfuerzo diplomático crucial para alejar a la región del borde de una guerra a gran escala, aunque su fragilidad fue evidente desde los primeros momentos con denuncias de violaciones.
Este acuerdo llega después de un mes y medio de enfrentamientos, considerados los más graves entre Israel y Hezbolá desde la guerra de 2006. El conflicto se intensificó como parte de una conflagración regional más amplia, provocando una severa crisis humanitaria en el sur de Líbano con más de dos mil muertos y cientos de miles de desplazados. Antes de la entrada en vigor de la tregua, ambas partes realizaron ataques de última hora; Israel afirmó haber bombardeado numerosos objetivos de Hezbolá, mientras que el grupo chií lanzó cohetes hacia el norte de Israel. La presión internacional y la mediación estadounidense fueron determinantes para llevar a las partes a la mesa de negociación.
El texto del acuerdo, difundido por el Departamento de Estado de EE.UU., se articula en torno a seis puntos fundamentales. El primero es el cese de hostilidades inicial por un período de diez días. Segundo, este período podrá extenderse si se demuestra progreso en las negociaciones y si Líbano demuestra capacidad para ejercer su soberanía. Tercero, Israel se compromete a no realizar operaciones ofensivas, pero conserva su derecho a la legítima defensa ante cualquier ataque. Cuarto, el gobierno libanés asume la responsabilidad de tomar medidas para impedir ataques de Hezbolá y otros grupos armados desde su territorio. Quinto, ambas naciones se comprometen a iniciar negociaciones directas de buena fe para buscar un acuerdo de paz duradero. Finalmente, se reconoce la responsabilidad exclusiva de las fuerzas de seguridad del Líbano sobre la defensa y soberanía del país.
La viabilidad del acuerdo depende de la compleja interacción de múltiples actores con intereses divergentes. Para el gobierno israelí, la tregua es una oportunidad para buscar una paz histórica, pero mantiene como condición clave el eventual desarme de Hezbolá y no retirará sus tropas de la zona de seguridad que ha establecido en el sur libanés. Para el gobierno de Líbano, el pacto es un respiro vital ante la destrucción, pero le impone el enorme desafío de controlar a Hezbolá, un actor no estatal que no fue parte formal de las negociaciones. Hezbolá, por su parte, ha manifestado que respetará la tregua con cautela, condicionando su cumplimiento a las acciones de Israel.
El futuro inmediato se centrará en la consolidación del cese de hostilidades sobre el terreno y la prevención de nuevos incidentes. El siguiente paso diplomático crucial será la convocatoria de los líderes de Israel y Líbano en Washington para continuar las conversaciones directas, una iniciativa que no se producía desde hace décadas. Aunque el acuerdo es un avance significativo que frena una peligrosa espiral de violencia, su éxito a largo plazo dependerá de la voluntad política de las partes para cumplir sus compromisos y de la capacidad para abordar las causas profundas del conflicto en un entorno regional extremadamente volátil.
Source: minutos20