Recuperan gigantescos bloques del fondo del Mediterráneo y lo que revelan apunta a una de las mayores maravillas perdidas

15 de abril de 2026

Recuperan gigantescos bloques del fondo del Mediterráneo y lo que revelan apunta a una de las mayores maravillas perdidas

Un descubrimiento oculto durante más de 1600 años ha vuelto a la superficie en el Mediterráneo. Piezas monumentales, tecnología de vanguardia y un proyecto internacional se combinan para revelar un secreto antiguo que podría reconstruir una de las estructuras más legendarias jamás creadas.

Un equipo internacional de arqueólogos ha culminado con éxito una de las recuperaciones subacuáticas más importantes de las últimas décadas frente a la costa de Alejandría, en Egipto. La misión ha logrado extraer del fondo del mar Mediterráneo veintidós bloques de piedra monumentales que pertenecieron al legendario Faro de Alejandría, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Este hallazgo representa un hito, al ser la primera vez que se rescatan piezas de esta envergadura, algunas con un peso que supera las setenta toneladas, permitiendo a los historiadores tocar finalmente los vestigios de una estructura que se creía perdida para siempre bajo las olas.

Construido durante el reinado de Ptolomeo II en el siglo III a.C., el Faro de Alejandría fue una proeza de la ingeniería y una de las edificaciones más altas de su tiempo, guiando a los marinos hacia el bullicioso puerto durante casi 1.500 años. Sin embargo, una serie de devastadores terremotos entre los siglos X y XIV provocaron su derrumbe progresivo. Sus restos quedaron sumergidos y, con el tiempo, parte de sus piedras fueron reutilizadas en 1477 para construir la cercana ciudadela de Qaitbay, dejando el resto del monumento como un rompecabezas de ruinas esparcidas por el lecho marino.

El descubrimiento es el fruto del proyecto internacional PHAROS, una colaboración entre el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS), el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto y la Fundación Dassault Systèmes. Aunque la ubicación de las ruinas se conoce desde 1968 y ha sido objeto de estudio desde la década de 1990 gracias a las expediciones pioneras del arqueólogo Jean-Yves Empereur, la fase actual del proyecto ha empleado tecnología de vanguardia para poder izar estos colosales fragmentos. Los análisis iniciales indican que los bloques, entre los que se incluyen dinteles y umbrales, formaban parte de la imponente entrada del faro, y muestran una fascinante fusión de técnicas arquitectónicas griegas y egipcias.

La principal implicación de este logro es que transforma radicalmente el estudio del faro. Los investigadores ya no se basarán únicamente en textos antiguos o en el estudio de los bloques reutilizados en otras construcciones, sino que ahora disponen de piezas originales de un tamaño considerable. Esto ofrece una oportunidad sin precedentes para analizar directamente los métodos de construcción, la composición de los materiales y la escala real de la estructura. El análisis detallado de los bloques rescatados confirmará la magnitud de la obra y la complejidad técnica que implicó su edificación.

El siguiente paso para el equipo del proyecto PHAROS será someter a los bloques a un largo y delicado proceso de desalinización para asegurar su conservación a largo plazo. Posteriormente, cada pieza será escaneada en tres dimensiones con una precisión milimétrica. El objetivo final es crear una reconstrucción digital completa y exacta de la entrada del faro, y posiblemente de la estructura entera, permitiendo a los académicos y al público explorar virtualmente una de las mayores maravillas perdidas de la historia y desvelar los secretos de su construcción.

Source: gizmodo_es

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The World Dispatch

Source: World News API