La respuesta no es 0 ni 8: la ciencia determinoÌ cuaÌntas horas hay que trabajar por diÌa para ser "feliz"
16 de abril de 2026
El estudio fue publicado en la prestigiosa National Library of Medicine (NIH) y evaluÌa maÌs de 100 variables. QueÌ datos destacaron sobre el equilibrio entre jornada laboral, tiempo de calidad y descanso.
En el continuo debate sobre el equilibrio entre la vida personal y profesional, una nueva investigación científica ha puesto en tela de juicio la tradicional jornada laboral de ocho horas, sugiriendo que la cantidad de tiempo que dedicamos al trabajo es un factor determinante para nuestra felicidad diaria. El estudio, lejos de proponer la inactividad, busca un punto medio que maximice el bienestar. Esta discusión se suma a una creciente ola de análisis a nivel mundial que abogan por reestructurar nuestras rutinas laborales en busca de una existencia más plena y una mayor productividad.
Un grupo de investigadores de la Universidad de Columbia Británica y la Universidad de Basilea ha publicado recientemente sus hallazgos en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. El análisis se basó en los datos de ocho ediciones de la Encuesta Estadounidense sobre el Uso del Tiempo (ATUS), que recopiló información de decenas de miles de ciudadanos entre 2013 y 2021. Los participantes detallaron las actividades que realizaban a diario, permitiendo a los científicos, liderados por Dunigan Folk, Mirka Henninger y Elizabeth Dunn, identificar más de cien variables que diferencian un día feliz de uno típico, siendo la duración de la jornada laboral una de las más significativas.
La jornada de ocho horas, un estándar que se originó durante la Revolución Industrial como una victoria para el movimiento obrero, se concibió bajo el lema "ocho horas para trabajar, ocho para el ocio y ocho para descansar". Si bien representó un avance monumental frente a las jornadas de 10 a 16 horas de la época, su relevancia en la era digital es cada vez más cuestionada. La tecnología ha desdibujado las fronteras entre el trabajo y la vida personal, llevando a muchos a sentir que están constantemente conectados, lo que reaviva el debate sobre si el tiempo presencial es un indicador real de la productividad.
Este reciente estudio no es un hecho aislado. Se enmarca en una serie de investigaciones que exploran la relación entre trabajo y bienestar. En 2019, un estudio de las universidades de Cambridge y Salford concluyó que trabajar tan solo ocho horas a la semana era suficiente para obtener los beneficios psicológicos asociados al empleo, como la reducción de la ansiedad y la depresión en un 30%. Del mismo modo, múltiples pruebas piloto de la semana laboral de cuatro días realizadas en países como el Reino Unido e Islandia han reportado resultados positivos, con una disminución del estrés y el agotamiento en los empleados, y una mejora o mantenimiento de la productividad para las empresas.
Las implicaciones de estos hallazgos son profundas tanto para empleados como para empleadores y legisladores. Para los trabajadores, una reducción de las horas de trabajo promete una mejor salud mental y física, y más tiempo para actividades personales y familiares. Para las empresas, la evidencia sugiere que empleados más felices y descansados pueden ser más productivos y leales, reduciendo costes asociados a la rotación de personal y el ausentismo laboral. A medida que más estudios científicos respaldan la idea de trabajar menos pero de forma más inteligente, el futuro del trabajo podría inclinarse hacia modelos más flexibles y humanos que desafíen la centenaria jornada de ocho horas.
Source: clarin