Su expareja la obligó a tatuarse su nombre 250 veces para "protegerla del diablo": "En todos los lugares donde alguien me hubiera tocado"

16 de abril de 2026

Su expareja la obligó a tatuarse su nombre 250 veces para "protegerla del diablo": "En todos los lugares donde alguien me hubiera tocado"

Una mujer neerlandesa de 52 años contó la violencia que sufrió durante cinco años a manos de su expareja.

Un caso extremo de violencia de género y control ha salido a la luz en los Países Bajos, donde una mujer fue obligada por su expareja a tatuarse su nombre, iniciales y frases de posesión unas 250 veces por todo el cuerpo. La víctima, identificada como Joke, vivió un calvario de años en el que fue sistemáticamente humillada y marcada de forma permanente, en un acto de control que buscaba señalarla como una propiedad. El agresor llegó al extremo de comprar su propia máquina de tatuar para llevar a cabo personalmente el abuso, anulando la voluntad de la víctima a través del miedo constante.

El patrón de la agresión revela una obsesión por el control sobre el cuerpo de la mujer. Según la fundación que ha hecho público el caso, Stichting Spijt van Tattoo, el agresor realizaba los tatuajes en lugares que él creía que habían sido "tocados por otros hombres", como los pechos y los glúteos. Esta acción era una clara señal de posesión, una forma de marcarla físicamente en cada parte de su cuerpo que él consideraba que podía ser vista o deseada por alguien más. La víctima vivía en un estado de terror que le impedía resistirse a las constantes presiones y amenazas del agresor.

Esta forma de violencia, aunque impactante, no es un hecho aislado. Organizaciones de apoyo a víctimas advierten que muchas personas, principalmente mujeres, se hacen tatuajes relacionados con sus parejas bajo coerción, manipulación emocional o presión psicológica. Estos casos exponen una de las huellas más visibles y duraderas de las relaciones abusivas, donde el cuerpo de la víctima se convierte en un lienzo para el control del agresor. Las marcas forzadas son una forma de agresión física y simbólica que deja secuelas profundas, que van mucho más allá de la piel.

Actualmente, Joke ha comenzado el largo y arduo proceso para recuperar su cuerpo y su identidad. Gracias al apoyo de la fundación, ha iniciado el tratamiento con láser para eliminar las marcas, empezando por las más visibles en su rostro. Sin embargo, el camino es complejo y costoso, con un presupuesto que ya supera los 30.000 euros, por lo que se ha lanzado una campaña de recaudación de fondos para cubrir los gastos. Los especialistas señalan que, si bien la eliminación de los tatuajes es un paso crucial, la sanación del daño psicológico requiere un acompañamiento profesional y un largo proceso para reconstruir la autoestima tras años de opresión.

A pesar del trauma vivido, la víctima ha decidido compartir su historia con la intención de visibilizar los peligros de la violencia de género y ayudar a otras personas que puedan estar en una situación similar. Su testimonio se ha convertido en un símbolo de resiliencia y en una llamada de atención sobre las formas extremas de control que pueden darse en el ámbito privado. Su mensaje es de esperanza para otras víctimas, demostrando que es posible levantarse incluso después de haber sido herido profundamente. La reconstrucción de su propia vida ahora incluye el objetivo de que su experiencia sirva para que otras mujeres encuentren la fuerza para buscar su libertad.

Source: clarin

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The World Dispatch

Source: World News API