“La vida rural es una gran vida”: dejó el asfalto para producir y autoabastecerse en tierras tandilenses

16 de abril de 2026

“La vida rural es una gran vida”: dejó el asfalto para producir y autoabastecerse en tierras tandilenses

Damián Colucci nación en Buenos Aires, pero se instaló en un campo de Tandil donde produce de manera artesanal cereales, harinas, hortalizas y hace ganadería vacuna, porcina y elabora quesos. “El campo te oxigena, te obliga a estar en movimiento, porque siempre estás haciendo algo”, aseguró a Clarín Rural.

El éxodo de las grandes ciudades hacia entornos más tranquilos y conectados con la naturaleza es una tendencia que suma nuevas historias. Un claro ejemplo es el de Damián Colucci, un hombre originario de Buenos Aires que decidió dejar atrás el ritmo vertiginoso del asfalto para radicarse en la serenidad de las tierras de Tandil. Allí, en un campo bautizado “Monte Callado”, inspirado en un poema de Atahualpa Yupanqui, no solo encontró un nuevo hogar, sino también un proyecto de vida basado en la producción artesanal y el autoabastecimiento. Para él, la vida rural es, sencillamente, una gran vida.

El interés de Colucci por la agricultura no fue repentino. Nació durante su adolescencia, a partir de viajes familiares que despertaron su curiosidad por el campo, viéndolo como un espacio con un profundo trasfondo espiritual y religioso. Esta vocación lo llevó a formarse de manera práctica y a viajar incluso a Japón para estudiar junto al maestro de la agricultura natural, Masanobu Fukuoka. Mientras se encontraba en el exterior, su padre adquirió un terreno en el paraje El Gallo, a 20 kilómetros de Tandil, un lugar serrano y fértil que se convertiría en el lienzo para el sueño de Damián.

El proyecto productivo de "Monte Callado" comenzó a tomar forma de manera decidida en 2008, con la incorporación de un molino de piedra diseñado por un amigo. Este fue el punto de partida para sembrar trigo y producir su propia harina agroecológica e integral. Lo que empezó como una iniciativa para el consumo personal creció gradualmente, llegando a producir en su momento hasta 20 toneladas mensuales de harina. Hoy, la producción se ha diversificado y extendido. En las 150 hectáreas que trabaja, repartidas en tres campos, Colucci no solo cultiva cereales, sino que también tiene una huerta, cría ganado vacuno y porcino, y elabora quesos y otros productos lácteos.

Este modelo de vida no solo le permite a Colucci y su familia autoabastecerse, sino también comercializar parte de su producción en la zona, contribuyendo a la economía local con alimentos saludables. Su iniciativa se enmarca en un creciente interés por la agroecología en la región de Tandil, donde el municipio también ha comenzado a impulsar programas de fomento para la producción sostenible de alimentos. Más allá del emprendimiento comercial, Colucci busca compartir su experiencia y conocimientos, ofreciendo cursos para enseñar a otros cómo es posible vivir de la tierra.

La historia de Damián Colucci es un testimonio del cambio de paradigma que muchas personas buscan, priorizando la calidad de vida, la conexión con el entorno y la soberanía alimentaria. Representa un movimiento más amplio de individuos y familias que, cansados del estrés y la desconexión de los grandes centros urbanos, encuentran en el campo no solo una alternativa, sino un proyecto de futuro sostenible para ellos y para las comunidades que los acogen. Este tipo de iniciativas demuestran que es posible construir un camino propio, más alineado con la naturaleza y los ciclos de la tierra.

Source: clarin

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The World Dispatch

Source: World News API