Continúa empeorando la situación de las economías regionales: la mayoría está en crisis

16 de abril de 2026

Continúa empeorando la situación de las economías regionales: la mayoría está en crisis

Según un informe de Coninagro, de 19 actividades relevadas, 9 se encuentran en una situación delicada. Yerba mate, arroz, papa, vino y mosto, hortalizas, algodón, maní, leche y mandioca, las más complicadas.

La fragilidad de las economías del interior del país se ha acentuado en el inicio de 2026, con un número creciente de producciones que ingresan en zona de crisis y otras que permanecen en alerta. Informes recientes de confederaciones del sector agropecuario confirman una tendencia de deterioro que agrava la situación de miles de productores y amenaza el entramado social y laboral de diversas provincias. El panorama general muestra que la mayoría de las actividades productivas regionales enfrenta serios problemas de rentabilidad, con pocas señales de una recuperación en el corto plazo.

Según el último relevamiento del "Semáforo de las Economías Regionales" de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro), de un total de 19 actividades monitoreadas, nueve se encuentran en rojo, lo que significa una crisis declarada. Este grupo incluye a sectores de gran importancia como la yerba mate, el arroz, la papa, el vino y el mosto, las hortalizas, el algodón, el maní y la leche. A esta lista se sumó recientemente la mandioca, que pasó de una situación de alerta a una de crisis. Otras seis producciones, entre ellas la fruticultura de peras y manzanas, los cítricos dulces y la actividad forestal, se mantienen en amarillo (alerta), mientras que solo cuatro gozan de un estado de crecimiento, representadas por el color verde.

La principal causa de esta coyuntura crítica reside en el estancamiento de los precios que reciben los productores, los cuales no logran acompañar el ritmo de la inflación ni el aumento de los costos operativos. Este descalce entre ingresos y gastos erosiona directamente la rentabilidad de las explotaciones y obstaculiza cualquier posibilidad de recuperación o inversión. A este factor se suma la persistente caída del consumo en el mercado interno, que acumula once meses consecutivos de contracción y reduce la demanda de muchos de los bienes producidos en estas regiones. La combinación de altos costos logísticos y energéticos con una demanda debilitada conforma un escenario asfixiante para los pequeños y medianos productores.

Esta crisis no es un fenómeno nuevo, sino la agudización de problemas estructurales que varias producciones arrastran desde hace años. Actividades como la vitivinicultura y los cítricos dulces han registrado indicadores negativos durante más del 65% del tiempo en los últimos ocho años, evidenciando una vulnerabilidad persistente. Las consecuencias de este deterioro van más allá de lo económico, generando un fuerte impacto social en las comunidades donde estas actividades son el principal motor de empleo. La descapitalización y la posible desaparición de productores amenazan el arraigo territorial y podrían intensificar la migración hacia los centros urbanos.

Frente a este panorama, las entidades representativas del sector y diversos actores políticos reclaman la implementación de políticas públicas urgentes y una estrategia federal para sostener al sector. Se considera que las medidas adoptadas hasta ahora son insuficientes y que el modelo económico actual no contempla las necesidades específicas de estas producciones, que son intensivas en mano de obra y tienen ciclos de inversión largos. La discusión se centra en la necesidad de herramientas de financiamiento, asistencia técnica y un marco tributario y cambiario que devuelva la competitividad a un conjunto de economías que son vitales para el desarrollo equilibrado del país.

Source: clarin

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The World Dispatch

Source: World News API