El girasol quiere ser “la estrella” pero enfrenta desafíos para consolidar su crecimiento

16 de abril de 2026

El girasol quiere ser “la estrella” pero enfrenta desafíos para consolidar su crecimiento

En el marco del VIII Congreso Argentino de Girasol de ASAGIR, referentes del sector público y privado coincidieron en el potencial del cultivo para duplicar exportaciones.

El girasol se posiciona en Argentina con un notable dinamismo, aspirando a convertirse en un cultivo protagónico durante los próximos años. Las proyecciones para la campaña 2025/2026 indican una expansión significativa en la superficie sembrada, con estimaciones que apuntan a un aumento de hasta el 18,2% interanual, lo que podría llevar la producción a cifras cercanas a récords históricos. Este renovado interés es impulsado por una combinación de factores favorables, entre los que se destacan los atractivos precios internacionales del aceite, su menor costo de implantación y requerimientos hídricos en comparación con otros cultivos.

El contexto global ha sido un catalizador fundamental para este auge. La situación en la región del Mar Negro, que concentra a los mayores productores mundiales, ha redirigido la mirada de los compradores internacionales hacia Argentina. Como resultado, el país se encuentra ante una oportunidad para consolidarse como un proveedor confiable y duplicar sus exportaciones del complejo girasolero en los próximos cinco años. Representantes de la industria aceitera y del gobierno coinciden en el potencial del sector para incrementar significativamente el ingreso de divisas, proyectando un aporte que podría alcanzar los 5.000 millones de dólares anuales en el corto plazo.

Sin embargo, para que esta trayectoria de crecimiento se consolide, la cadena de valor del girasol debe sortear una serie de desafíos considerables. Uno de los obstáculos más inmediatos se encuentra en la logística y la infraestructura. El aumento del volumen de producción pone en evidencia las limitaciones existentes para el transporte y la exportación, como se ha visto recientemente con bloqueos de transportistas que impidieron la carga de buques en puertos clave, afectando la reputación del país como proveedor previsible. Asimismo, la competitividad del cultivo se ve amenazada por la competencia de otras producciones agrícolas que, ante una mejora en las condiciones de humedad en ciertas zonas, podrían resultar más rentables para los productores.

En el plano económico y político, la carga impositiva, especialmente las retenciones a la exportación, es señalada por los actores del sector como un factor que resta competitividad e inversión. Si bien ha habido algunas modificaciones en el esquema tributario, la industria y los productores sostienen que una reducción más drástica es clave para desatar todo el potencial productivo. A esto se suma el desafío de cumplir con las exigentes normas de calidad de mercados de alto valor, como la Unión Europea, que demandan un control estricto sobre los residuos de pesticidas y requieren una mayor inversión en tecnología y manejo a lo largo de toda la cadena.

De cara al futuro, el sector se enfoca en la articulación entre sus distintos eslabones para impulsar un desarrollo sostenible. Las próximas semanas serán cruciales, ya que la decisión final de siembra en importantes regiones productoras del sur del país dependerá de la evolución de las lluvias. Superar las debilidades estructurales, mejorar la eficiencia productiva y aprovechar nichos de mercado como el girasol alto oleico son los pasos identificados para que la oleaginosa no solo experimente un crecimiento coyuntural, sino que se afiance definitivamente como una de las estrellas del agro argentino en el escenario mundial.

Source: clarin

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The World Dispatch

Source: World News API