Cruje la alianza oficialista de cara a la elección de 2027

16 de abril de 2026

Cruje la alianza oficialista de cara a la elección de 2027

Líderes de los partidos que acompañan al oficialismo aseguran tener la fuerza suficiente para contender en solitario por las gubernaturas que estarán en juego en 2027

A menos de un año del inicio formal del proceso electoral intermedio de 2027, la coalición gobernante "Sigamos Haciendo Historia" evidencia fisuras críticas que amenazan la unidad mantenida durante más de ocho años. El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT), socios clave de Morena, han comenzado a trazar una línea de autonomía, advirtiendo que su lealtad al proyecto presidencial no se traduce en un sometimiento electoral en los estados. Aunque reafirman el respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum, sus acciones y declaraciones apuntan a una renegociación forzada de los términos de la alianza de cara a la renovación de 17 gubernaturas y la Cámara de Diputados.

La tensión escaló a principios de marzo, cuando Morena estableció de manera unilateral las reglas para la selección de candidaturas, un proceso que no incluyó la consulta con sus aliados. La imposición de encuestas como método definitorio y un veto explícito al nepotismo chocaron directamente con las aspiraciones del PVEM y el PT en varias entidades. Esta decisión fue interpretada por sus socios como una señal de subordinación y no de colaboración, lo que desató un reclamo coordinado por el respeto a su peso político regional y su derecho a postular perfiles propios en las contiendas locales.

El Partido Verde ha sido el más explícito en su descontento, con líderes que declaran que no son "una extensión de Morena". El partido exige que se reconozca su fuerza en estados como San Luis Potosí, donde planean competir por la gubernatura desafiando la nueva regla antinepotismo impuesta por su aliado mayoritario. De manera similar, han manifestado su intención de competir con candidatos propios o buscar la prioridad en la designación en Querétaro, Tamaulipas y Quintana Roo, argumentando que poseen perfiles más competitivos que los de Morena en esas plazas.

Por su parte, el Partido del Trabajo ha optado por una estrategia de presión en el ámbito legislativo. Aunque más discretos en sus declaraciones públicas sobre una posible ruptura electoral, sus legisladores han frenado o votado en contra de algunas propuestas impulsadas por Morena en el Congreso, buscando demostrar su indispensabilidad para la aprobación de reformas y su valor como fuerza negociadora. La situación es particularmente grave en Oaxaca, donde la fractura entre el PT y el gobierno estatal de Morena es total, con acusaciones de persecución política.

Mientras los líderes de Morena, como Ricardo Monreal, han intentado minimizar las tensiones calificándolas de anuncios adelantados y descartando una crisis, la realidad exhibe un reacomodo de fuerzas. Las elecciones de 2027 no solo definirán el control territorial y legislativo para la segunda mitad del sexenio, sino que serán el primer gran referéndum sobre la administración actual y la antesala de la sucesión presidencial de 2030. La cohesión de la alianza dependerá de la capacidad de Morena para negociar y ceder espacios, reconociendo que sus socios buscan consolidar su poder local y no actuar simplemente como satélites.

Source: eluniversal

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The World Dispatch

Source: World News API